CONSTELACIóN PLENARIA

I Constelación, constelaciones. (Candelaria, Loxicha, Pochutla, 1972). Nacer bajo el trópico de Cáncer nos da una condición de peces; doble humedad: la de la sangre y el sudor que nos convierte en brizna arbórea. Es la provincia selvática. Aquí el filo del metal rasga suavemente, casi negándose, el cuello de la expiación. De la tierra brota la pulpa que nos amamanta hasta la muerte. Viene después el desarraigo. Se abandona el destino de sombra que pasa para convertirse en trashumante del sentido.

II De los trucos del albur-en el juego del monte- a Rosendo Pinacho se le ha salido una frase lezamiana: vive en el peligro de obtener lo más difícil. Entre ser un animal feliz y el riesgo por conocer lo ausente, desconocido, futuro remoto y oculto, ha cedido por el último impulso. Así, el creador se dispone a crear cuando el otro se dispone a procrear.

III Dos “tipos” de memoria tienen que haber intervenido en el trabajo actual de Pinacho: la memoria de recuerdos subyacentes y la memoria de impresiones /experiencias inmediatas. Es un cúmulo de elementos limitados, es decir las sandias, las palmeras, las majas vestidas o desnudas, los árboles y los armadillos siempre, aun en su metamorfosis occidental impuesta terminara siendo lo mismo...pero serán también imprescibles en la fisonomía de estilo. Así Goya, así Toledo .Ya concebido este plano la memoria activa se convierte entonces en peldaño hacia un trabajo de re-creación más intricado y, muchas veces, insondable. Piedra de ángulo. Es la conjugación entre los niveles cerebrales-emocionales en un proceso creativo dirigido. Lo ha sido hoy, ayer, esta haciendo ahora mismo siempre en la obra de arte. No hay azar, si experimentación sensual e intensiva, mejor aun, calculada, que proyectaron los estados espirituales mas inefable.

IV Cuando la globalización se vuelva mas ambigua-conocer no es entender-los viajes siguen ilustrando. Aunque no a todos. Al turista convencional le encanta descubrir la vida por tarjeta postal en las ciudades, perseguir la zanahoria folclórica que le va adelante.El pintor viaja sensible a los gestos ordinarios, subrepicios;a la textura humana que da la circunstancia, el ámbito sociocultural. Puede imbuirse del paisaje urbano para reconstruirlo después como un organismo de retazos homogéneos, vivos. Parece que este ejercicio conforma en parte el trabajo actual de Rosendo Pinacho. Gestualidad anímica y una obsesiva plasticidad acuden al manifiesto creativo; rasgos de impresionismo y abstracción son las coordenadas que va tejiendo “la loca de la casa”: la imaginación. El espectador enfrenta la abrumadora anatomía de un paisaje lentamente simultáneo. Paisaje sideral; telúrico, ¿dónde aparecen las constelaciones? Es un juego de niños, sinapsis e interminable calidoscopio. La exhuberancia del color, lluvia policromática como telón mimético, constituyen, junto con la simbología primigenia ya referida en el inicio, en el carácter poético de esta exposición. Una pintura que no niega la elocuencia del action paintingni tropieza con el fan insidioso de la innovación. Método y análisis sustentan dicha propuesta , porque después de los primeros aciertos, Pinacho vuelve a sotar sus globos de sonda. Esta búsqueda, la verdadera musa, se ha convertido en una nueva rubica. Bien dicen los proverbios del infierno que el agua estancada engendra peste.Solo los dioses de la mitología urbana crea sin cesar productos perfectos.

V Estos elementos descritos, necesario o innecesariamente según el caso, son, desde luego, piezas de un rompecabezas imposible de la espiral dialéctica que busca, paradojalmente, de manera simplificada la razón de las cosas. Al carecer de conceptualidades absolutas –por lo menos en permanente ebullición- el artista, y es el caso de Pinacho, se enfrenta ante una desolación subjetiva que obliga a escoger (con el temor de equivocarse) de una encrucijada que ofrece también como opciones la perversión, la estupidez y la locura. Pinacho sabe que ninguna operación del talento se desdobla de manera gratuita. No todos poseen el valor de izar las velas en marejada.

VI No hay monumentos, hay memoria-histórica, colectiva, sórdido imaginario-.Por eso los monumentos ya tienen su galardon.Los vivos, a la manera darwiniana, una frase que les queda clara: struggle for life. ¿Cuáles son las armas? Las hay ficticias: la improvisación, el advenimiento,la bendición del aquelarre; y las hay reales: trabajo, determinación y resultado.En la faramalla la creatividades condicionada por el Principio de Peter(la sola pretensión es una limitante );los pintores pintorescos, mas cercanos al misma placentero, son derribados por el tiempo, en lo que dura una meadilla. Los pintores verdaderos persisten hasta la muerte. Aunque esta actitud esta por verse en la mayoría de ellos. Mientras tanto, y a pesar de la imbecilidad que reina en la percepción actual del arte, algunos siguen trabajando como topos en el subsuelo. De vez en cuando dejan de ver en la superficie los cuerpos de la evidencia creativa, y pujante.

He aquí la Constelación Plenaria.

Edgar Saavedra Oaxaca,

5 de octubre, 2004

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